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La última Escuela Iniciática (Masonería e Inteligencia Emocional)

La última Escuela Iniciática (Masonería e Inteligencia Emocional)

La última Escuela Iniciática (Masonería e Inteligencia Emocional)

Este trabajo pretende expresar el avance de la ciencia en algunos aspectos del aprendizaje, de la educación, que aún no han sido llevados al sistema educativo. Pretendo constatar que desde hace milenios en los Ritos Mistéricos se aplican conocimientos nuevos para la ciencia.

Iniciaremos con una breve pincelada histórica sobre la eficacia del aprendizaje con el método Mistérico:

Según la tesis Doctoral de Dña. Ana Isabel Jiménez San Cristóbal, sobre los ritos Órficos, existe una relación directa entre los Ritos Mistéricos y las Escuelas Filosóficas, que explica una rara inclinación de ciertos adeptos órficos, a la genialidad.

Jámblico nos habló de la relación de los Órficos con Pitágoras, padre del término filosofía, y fundador de una escuela filosófica. Empédocles, uno de los grandes del pensamiento presocrático, estuvo acusado de revelar secretos de estos Misterios. Acusación gravísima en la época. Epifanio nos describió como los Órficos derivaron hacia la filosofía y hacia el sistema de escuelas, pues constató que los Misterios se establecieron después en escuelas con Epicuro, Zenón el estoico, Pitágoras y Platón  y transmitían un saber junto a la ejecución y práctica del Rito”.  Proclo aplica el lenguaje Mistérico, para explicar la enseñanza que Sócrates dio a Alcibíades. La asociación de filosofía y Rito Mistérico debió ser común y Proclo no hizo sino constatarla. Platón en el Cratilo, recurre a los Órficos para presentar un postulado filosófico sobre su teoría de la ideas. “Únicamente – dijo– el hombre que utilice correctamente tales recuerdos, iniciado en rituales perfectos, llegará a ser perfecto…. Pues como dicen los teletai (mistéricos) muchos son los que portan el tirso y pocos los bacos, y estos son quienes han filosofado rectamente.” Una traducción libre y actual del final del texto, sería que muchos lucen el mandil, pero pocos son los Masones y estos son quienes han adquirido conocimiento rectamente. Todo parece indicar que Empédocles, muchos presocráticos, Heródoto, Eurípides, Pitágoras, son solo algunos de los nombres relacionados con los Ritos Mistéricos, que figuran en el frontispicio de la Historia con mayúsculas.

Vamos a analizar si la pertenencia de grandes genios a los Ritos Mistéricos es una casualidad, o es una consecuencia del sistema de aprendizaje de estas escuelas. Tomaremos para ello nuestros conocimientos de la Masonería y constataremos brevemente, porque es evidente, lo que tiene en común ésta con los antiguos Ritos Mistéricos, esto es: la iniciación, el símbolo, el rito, ciertas leyendas, y fuertes juramentos de Fraternidad. Pongamos en relación estos Ritos con los últimos hechos constatados por la Ciencia sobre el cerebro y el aprendizaje. No entraremos en detalles de los antiguos Ritos Mistéricos por brevedad, sirvan pues, los detalles  masónicos que conocemos.

La Inteligencia Emocional, es el cimiento sobre el que se quiere fundamentar la futura educación. Puesta en boga en 1.995 de la, por Goleman, está basada en el binomio razón-emoción y predica que es imprescindible para el aprendizaje. La IE imprescindible, por razones que no vamos a analizar aquí, para la inteligencia analítica o académica, para la inteligencia creativa, para la inteligencia práctica (sentido común) y para la inteligencia tácita (capacidad de adaptación y reacción ante lo desconocido). Con Goleman, la ciencia ha destruido el antiguo paradigma de una inteligencia única y analítica, añadiendo los otros tipos, tan importantes o más que ésta. Para desarrollar al máximo todos los tipos enumerados de inteligencia, es imprescindible el cultivo de la Inteligencia Emocional (I.E.), según las últimas publicaciones científicas que ya pretenden ser aplicadas a la enseñanza. Veremos que el sistema que ahora se pretende imponer en la enseñanza, a la luz de la ciencia, llevan miles de años utilizándose en los Ritos Mistéricos.

La Inteligencia Emocional (I.E.) se basa en cinco pilares. Vamos a analizar cada uno de ellos y vamos a ver cómo los Ritos Mistéricos se han sustentado en ellos, miles de años antes de nacer Goleman:

1º Pilar de la I.E..- La autoconciencia, es literalmente el primer paso en la Masonería, incluso antes de la iniciación, en la Cámara de Reflexión, con el testamento filosófico y el VITROL. Se sabe que algo parecido tenían los antiguos ritos en sus antros. La primera huella en los Ritos Mistéricos, y en la Masonería es el nosce te ipsun, conócete a ti mismo. Este paso es imprescindible para la interiorización del Rito y del símbolo.

2º Pilar de la I.E..- La Autorregulación o habilidad para controlar o redirigir impulsos y estados de ánimo. Trata, pues, sobre el control de las pasiones o emociones fuertes. Es algo tan esencial en la Masonería, que es tratado profusamente en la ceremonia de iniciación, recuérdese el primer viaje. A los Hermanos Visitantes se les pregunta: ¿Qué venís a hacer aquí? a lo que responden: Vencer mis pasiones, someter mi voluntad y hacer un nuevo progreso en la Francmasonería. Los iniciados de Eleusis tenían idénticas normas.

El fin está claro pero ¿Cómo se puede vencer una pasión?: Antonio Damasio, responde a esta pregunta que si bien Kant establecía la reflexión, la razón y la voluntad para dominar las pasiones,  Spinoza o Hume, establecieron que para contrarrestar una emoción negativa, es imprescindible una emoción positiva más fuerte. Esta teoría se encuentra reflejada en los Ritos Mistéricos que están plagados de ceremonias, leyendas y símbolos, dedicados a crear una fuerte emoción hacia los valores que pretende imponer, en este caso, los más sublimes.  En cada Tenida o reunión de iniciados se insta, a crear esta emoción, por medio de ritos que están pensados para ello.

Pilar de la I.E. Es la Motivación o pasión para trabajar por razones que van más allá del dinero y el estatus, es trabajado en Masonería y en los viejos Ritos, desde el criterio de reemplazar principios pecuniarios o de prestigio, por el ideal moral de Virtud, Verdad y la Fraternidad armónica.

Un avance de la ciencia reciente es el que relaciona el criterio moral con el aspecto emocional, tratado profusamente en los Ritos Mistéricos. Según los últimos estudios una parte de las decisiones morales están enlazadas con los sentimientos de empatía y de solidaridad. La ausencia de sentimientos como la compasión, limita la capacidad de conductas prosociales, la capacidad creativa y la razón comprometida. El juicio moral debe ser un juicio emocional y comprometido.

En Masonería en tiempo sagrado (y sagrado es un concepto órfico exacto al de la masonería y prostituido luego), solo se trabaja dentro de los parámetros más sublimes: belleza, sabiduría, fuerza, razón etc, creando un vínculo emocional hacia esos valores en cada Tenida, que a la postre será interiorizado por los celebrantes. Estos valores son las únicas motivaciones en el Rito. No existen más. 

Cuando se ingresa en Masonería, se viene de una cultura profana. En la escuela y en la sociedad, se ha utilizado para aprender, métodos competitivos. Aprendemos a querer ser los primeros, los mejores, a ser los más atractivos y a ser los más ricos. Existe una tendencia al encanto exclusivamente superficial, físico o estético, a la vanidad, a la vida fácil, a la manipulación como medio lícito para conseguir beneficios. Estos valores han sido inscritos emocionalmente (y por eso son tan indelebles) desde la sociedad y racionalmente en las escuelas.

Katheleen Taylor, reflejó que para cambiar los principios de un ser humano, basta con aislarlo, crearle incertidumbre y por tanto estrés. En esta situación el cerebro se hace vulnerable y se le impide detenerse a pensar.

Recordemos la ceremonia de iniciación: el aislamiento, el interrogatorio sobre los principios morales ante un recipiendario aturdido y el estrés al que se le somete, privándole de la vista, desorientado y mal vestido. En ese momento de desconcierto y estrés, es cuando se trata de inducirle los principios Masónicos o Mistéricos. Es algo que se lleva haciendo miles de años y que la Dra. Taylor ha introducido ahora en la cultura conforme al método científico.

Tras las emociones fuertes utilizadas como se ha descrito y para hacerlas efectivas, es necesario gente alrededor del sujeto que crean en esos principios. Este tercer pilar de la I.E., ha sido utilizado desde hace milenios, por los ritos Dionisiacos, Órficos, de Eleusis entre otros y siguen vivos en la Masonería. Los ritos están estudiados para orientar, (mirar hacia oriente) a los iniciados, hacia principios sublimes.

José Sanmartín, director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, establece que uno de los grandes errores de nuestra cultura es haber intentado separar la razón y la emoción. “La razón sin emoción, es tan perjudicial como la emoción sin razón.  Las peores personas son aquellas cuya razón está obnubilada por las emociones y aquellas cuyas emociones están hipotecadas por la razón.”. Esta aportación a la educación, la unión de razón-emoción, es una de las grandes contribuciones de la Masonería y de los Ritos Mistéricos a la humanidad.

4º Pilar de la I.E. es la Empatía o habilidad para entender la apariencia emocional de los demás y tratar a las personas de acuerdo a sus reacciones emocionales, es trabajado desde la práctica de la Fraternidad, en todos los Ritos. La Cadena de Unión habla por sí misma y existen símbolos análogos en otros ritos Mistéricos.

Hoy se sabe que si se tiene miedo, se está enfadado, falta armonía, o se crea conflicto, se interfiere en el hipocampo, en los neurotransmisores por el exceso de cortisona y en el cortex prefrontal y se perjudica la capacidad de reflexión, de memoria y de aprendizaje. Jose Antonio Marina, uno de los grandes divulgadores actuales, es de la opinión, que aprender a ver el mundo de modo óptimo, o mejorar el ambiente externo, influye en las disfunciones fisiológicas cerebrales. Este aspecto ha sido escrupulosamente cuidado en los ritos Mistéricos.

 Hay quien llega a perder hasta el 11% del cortex prefrontal como consecuencia del daño físico que provocan las emociones negativas. Como dice Alvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva de la Complutense, no se trata solo de tener emociones tranquilas y sosegadas, sino de incorporarlas para favorecer el desarrollo de la persona.

  1. Alvaro no lo sabe quizás, pero no se puede explicar mejor la función de una Tenida, que no es más que un rito realizado en armonía, en sosiego, que ha de ser interiorizado por sus componentes a lo largo del tiempo y servirse de esta interiorización para el quehacer diario.

Los Masones y practicantes de viejos Misterios, quizás lo intuyeran, hoy Damasio y numerosos psico-neurólogos, han asumido que las emociones de amor, de cariño, de colaboración, iluminan felizmente nuestro cerebro, que trabaja de manera óptima, con emociones buenas y positivas. Si estamos sosegados y somos amables con los demás, tenemos mayores posibilidades de nutrir a nuestro cerebro, para que produzca buenos resultados, según Damasio. Pero este conocimiento no es nuevo para la humanidad. Hace milenios que es practicado en los ritos Mistéricos.

5º Pilar de la I.E. son las Habilidades sociales o capacidad para encontrar un espacio común y construir empatía, no requiere ningún comentario entre Masones que se caracterizan precisamente por la práctica continua, obligada y persistente de la Fraternidad. En los ritos Mistéricos se mezclaban esclavos, mujeres y patricios, incluso emperadores y como hoy a los masones se les obliga a trabajar en absoluta armonía.

Hasta aquí la I.E.  Continuemos con los nuevos conocimientos científicos y su relación con los Ritos Mistéricos. Se caracterizan éstos, por transmitir durante generaciones, impoluto, su acervo cultural. Al sistema utilizado por los iniciados de todos los tiempos, para legar sus conocimientos, los científicos lo han bautizado hoy con el nombre de Imaginación Motriz. Según Giacomo Rizzolatti se basa en el efecto cerebral que producen las llamadas neuronas espejo: Cuando el cerebro imagina u observa a alguien realizando una actividad, se activa el área cerebral de Broca, y nuestro cerebro actúa exactamente igual que si estuviéramos haciendo lo mismo que quien observamos. Pero inhibe la acción. Este aspecto es conocido desde Ramón y Cajal y utilizado por deportistas o pianistas. Los adiestradores de perros, lo conocen y lo bautizaron con el nombre de impronta. En los ritos Mistéricos, al recién iniciado se le obliga a pasar un largo tiempo en silencio, observando a los adeptos ya entrenados en los principios morales y fraternales más sublimes, precisamente para crear en ellos esa impronta. Es el modo de activar las hoy llamadas neuronas espejo. “Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio”, decían los pitagóricos que pasaban tres años en esta situación. Este modo de transmisión, ya fue legado por los iniciados a la humanidad hace milenios.

Esta impronta ha de llevar inexcusablemente, el criterio de armonía y de fraternidad, sin el cual, como estamos viendo, todo el sistema de los Ritos Mistéricos, a la luz de lo descubierto recientemente por la ciencia resultaría absurdo y hasta pernicioso.

 Uno de los lastres de la educación Mistérica es la maledicencia entre adeptos. Tal y como la definió Teofastro, la maledicencia es una inclinación de la mente hacia el mal, que se manifiesta verbalmente. Esta genial definición fue ideada por quien nos transmitió que los Ritos Mistéricos, hace miles de años, admitían en igualdad a libres y esclavos y que además eran mixtos.

 Los iniciados de Misterios milenarios, eran practicantes de un sistema de enseñanza que se acaba de descubrir. De los Misterios milenarios, nacieron las escuelas filosóficas. La Masonería es la última escuela filosófica, tal y como la concibieron los antiguos iniciados.

 Como conclusión: La ciencia actual conmina a construir una estructura educativa, en la que el papel de la armonía en el grupo educativo, las vinculaciones emocionales entre ellos y los principios de perfeccionamiento, faciliten la empatía, las habilidades sociales, la motivación moral, el autocontrol, y la autoconciencia, como modo de desarrollar al máximo la capacidad intelectual del individuo, entendida como inteligencia analítica, tácita, práctica y creativa. Este sistema, hoy constatado por el método científico, ha sido utilizado durante milenios por los practicantes de Ritos Iniciáticos, que además idearon un sistema de transmisión llamado  impronta, avalado hoy científicamente con el nombre de Imaginación Motriz. En estas condiciones no es extraño que hayan destacado muchos de los viejos iniciados.

Según lo descrito sobre la I.E. como medio de desarrollo neuronal y de inteligencia, hay dos condiciones necesarias y suficientes para que un Rito Mistérico, sea eficiente: 1º Que el iniciado interiorice el sistema que se le ofrece, lo cual puede llevarle años de práctica. 2º Que el grupo logre construir una armonía perfecta y consciente del desarrollo del Rito. El grado de cumplimiento de estas condiciones es proporcional a su eficacia. Si una condición falla, arrastra a la otra. Un individuo diligente, dentro de un grupo Mistérico ineficaz, obtendrá un serio daño en vez de un beneficio.

Esto explica que no todos los practicantes del Rito se beneficien de él, ya estén provistos de tirsos con hiedra y parra o mandiles con acacias. De ahí el criterio de Platón: Muchos son los que portan el tirso, pero pocos los bacos.

 

He dicho

La última Escuela Iniciática (Masonería e Inteligencia Emocional)

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